El gobernador regional de O’Higgins, Pablo Silva Amaya, alertó sobre una compleja crisis en el transporte interurbano y rural tras el fuerte aumento en el precio de los combustibles, que alcanzó hasta $370 por litro en bencinas y $580 en diésel.
La situación ha tenido un impacto directo en los usuarios, con alzas de hasta mil pesos en los pasajes y aumentos que fluctúan entre un 30% y 40%, además de la disminución de frecuencias y suspensión de servicios hacia comunas como Pichilemu y Navidad.
“La preocupación es enorme, porque el costo lo están pagando las personas más vulnerables, trabajadores y adultos mayores”, señaló la autoridad regional, quien pidió al Gobierno central evaluar medidas de apoyo para el sector, incluyendo el congelamiento de tarifas en zonas rurales e interurbanas.
Desde el gremio del transporte, el presidente de la Federación de Transporte Mayor de Rancagua, José Luis Nova, calificó el escenario como “brutal”, afirmando que el alza en combustibles ha obligado a subir tarifas para poder mantener la operación. En la misma línea, representantes del transporte rural advirtieron que sin estos ajustes el servicio podría volverse insostenible.
La senadora Alejandra Sepúlveda también manifestó su preocupación, calificando la situación como “gravísima” y criticando que el transporte rural no esté siendo considerado en las ayudas estatales.
El gobernador Silva Amaya enfatizó que, de no adoptarse medidas en el corto plazo, el sistema podría agravarse aún más. “Estamos viviendo una crisis en el transporte interurbano y rural de la región”, afirmó, advirtiendo que en los próximos días algunas empresas podrían no tener la capacidad de seguir operando.
